“De Beethoven a Pérez Prado”

El 14 y 15 de este mes de abril se llevó a cabo en La Mediateca Municipal de Chihuahua el concierto “De Beethoven a Pérez Prado” ofrecido por la Orquesta juvenil de cámara Franz Schubert, dirigida por el joven de 15 años Ricardo Iván Guzmán Terrazas, y siendo los solistas Karen Correa, Esteban Rodríguez y la soprano Andalay Hinojos. Destacamos también el Concertino de la orquesta a cargo de María Fernanda Nuñez.

La orquesta inauguró el concierto con una obra de Bach:

La Suite número 2 en B minor Bww 1067

Roneau. Sarabande. Minuet. Badinerie

Y en segundo lugar con Mozart:

Concierto corno y orquesta en D mayor opus 412.

Allegro

Después, la soprano de 15 años, Anadalay Hinojos interpretó “O mío babbino caro” del compositor italiano Giacomo Puccini.

En la segunda parte del concierto fueron interpretadas la Marcha turka de Mozart, Per la nonna Delia, y la Marcha Turka de Beethoven.

Para concluir con esta presentación, la Orquesta juvenil de cámara interpretó la Sinfonía número 5 de Beethoven, mezclando de manera perfecta, como si estuvieran hechas la una para el otro, el mambo número 5 del compositor cubano Dámaso Pérez Prado.

Estos jóvenes músicos, de entre 14 y 16 años, están llevando a cabo una labor encomiable, máxime para la edad y los recursos con los que cuentan. Son muy conscientes de que es largo el camino que deben recorrer en cuanto al aprendizaje y la experiencia, pero han dado ya un paso gigantesco por medio de esta iniciativa. Son estudiantes, no cuentan con recursos, les faltan instrumentos, dedican todo su tiempo libre a la música, no encuentran fácilmente foros donde presentarse (aunque éste es un problema común entre muchos de los artistas independientes de esta ciudad), y cuentan solamente con su entusiasmo, su talento y su compromiso con ellos mismos. Muchos de los integrantes de esta orquesta estudian su instrumento desde los 4 años y piensan continuar con su carrera musical, de modo que no deberíamos perder la pista de estos jóvenes osados que nos han enseñado que nada es imposible. El conocimiento, la práctica, la experiencia, el amor por su arte y su constancia los convertirán en aquello que sueñan: dirigir la Sinfónica de Berlín, tocar en la Filarmónica de Viena, etc. Así empiezan a caminar los sueños, con imágenes osadas, con

algo más que esperanza en lo que hacemos para conseguirlos, con ilusiones. El hecho de estar allí, presenciando los esfuerzos de estos pequeños músicos nos ha llenado de un sentimiento que casi habíamos olvidado: el de creer en uno mismo a pesar de todo. Mucha suerte a estos pequeños músicos, y que su osadía los lleve muy lejos, tanto como su estudio y su tenacidad los impulse. De ellos aprendimos también, mientras los escuchábamos, que la vida vuelve a comenzar en cualquier momento, en cualquier punto, y que para todo y para todos hay un lugar, y que tenemos la oportunidad de hacer cada día de ese lugar y de nosotros mismos algo excelente. Enhorabuena a estos jóvenes!

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